MISSÕES DE PAZ: A DIPLOMACIA BRASILEIRA NOS CONFLITOS INTERNACIONAIS

Coordenação de Raul Mendes Silva

LA HAYA: RUI BARBOSA Y LA DELEGACIÓN BRASILEÑA A LA SEGUNDA CONFERENCIA DE PAZ

Raúl Mendes Silva


RUI BARBOSA ANTES DE  HAIA

Casi todo ya fue escrito sobre Rui Barbosa, razón que nos lleva a limitarnos, en este preámbulo, a breves anotaciones biográficas, destinadas primordialmente a los no iniciados y a los jóvenes lectores. Cuando nos dedicamos al estudio sobre la vida del erudito hombre público, nos encontramos frente a un caso singular de precocidad, extraordinaria inteligencia, profunda cultura y un patriotismo ejemplar.  

Nació en Salvador, estado de Bahía en 1849, hijo de un político y educador local, a quien decidió seguir los pasos. En muchos pasajes de sus escritos veneró la memoria de sus padres. Habiendo frecuentado en la misma ciudad el Gimnasio Baiano, fue allí donde terminó sus estudios en 1864 – tan joven que las leyes de la época no le permitieron ingresar inmediatamente a la Universidad, sino que lo obligaron a esperar otro año.

Recordemos que, en esa misma fecha, comenzaba la Guerra del Paraguay, un conflicto doloroso y prolongado que llevó al enfrentamiento de países del Sur – americanos, lucha fratricida, guerra equivocada y devastadora. Las secuelas de aquel período dramático se prolongaron durante décadas, involucrando a la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

En lo que atañe a Rui, cursó rápidamente la Facultad de Derecho de Recife, pero sintió que habían sido injustos con él en un episodio que lo contrarió y resolvió mudarse para São Paulo. La ciudad hervía con los movimientos políticos contestatarios, que se diseminaban sobre todo entre la juventud. En la metrópolis paulista, aquel pequeño y esbelto joven conoció y cultivó amistades ilustres y su talento multifacetado e inquieto lo llevó poco tiempo después al campo de las artes, la prensa y la política. En un grabado de la época (1869) aparece en una ventana, discursando para los soldados que regresaban de la Guerra del Paraguay, exhortándolos a luchar contra la esclavitud.

En 1872, de regreso a Salvador, comenzó la carrera de abogado y, paralelamente, ocupó el cargo de Jefe de redacción del  periódico Diário da Bahia. Este periódico era una tribuna ideal y popular para conferir visibilidad a sus tesis: la necesidad de abolir, inmediatamente, la esclavitud; la libertad religiosa con entera separación entre Iglesia y Estado; y las reformas estructurales, especialmente en las leyes referentes a la organización política. Seis años más tarde fue electo diputado provincial y después diputado general para la Cámara del Imperio. Finalmente, en 1880 consiguió convertir en Ley su anteproyecto de Reforma Electoral, que eliminó las elecciones indirectas e instituyó el voto directo.

A pesar que Rui cultivaba ideas divergentes del establishment, el Emperador D. Pedro II le concedió el título de Consejero. Sin embargo, su lucha había creado fuertes resistencias en los poderes locales y al candidatarse en 1884, no fue reelecto. La presión de la Iglesia Católica y el peso social de los propietarios de esclavos habían bloqueado, parcialmente, sus actividades como hombre público. No obstante, su prestigio nacional no dejó de crecer.

En 1888, después de largos períodos de penosos esfuerzos por parte de los abolicionistas (¡y no nos olvidemos de mencionar el padecimiento de los esclavos!) se promulgó la Ley Áurea, extinguiendo la esclavitud en el territorio nacional. Cuando al año siguiente se instauró la República, el Presidente - Marechal Deodoro  llamó a Rui para ocupar el escaño de Ministro de Hacienda del Gobierno Provisional. A continuación, presentó un proyecto proponiendo la separación entre Estado e Iglesia. Cuando se realizaron las elecciones para instalar la Asamblea Constituyente, Rui asumió como Senador por Bahia.

Los inicios de la República fueron conturbados por graves conflictos regionales, generados por la revuelta popular frente a las hesitaciones e incompetencias que continuaban sucediendo en el recién instalado poder, tal como había ocurrido a fines del Imperio En 1893, las convulsiones sociales hicieron eclodir revueltas en Rio Grande do Sul y en Rio de Janeiro. Los enemigos de Rui le atribuyeron responsabilidades, acusándolo de ser el líder intelectual de las insatisfacciones populares.

Tomó la decisión de partir para el exilio, primero para Buenos Aires, después quiso vivir en Lisboa pero el Gobierno portugués no le concedió asilo, y Rui fue para Londres, de donde regresó en 1895, insatisfecho con la soledad y roído de nostalgia por su patria. A su regreso fue a vivir en Rio de Janeiro, en el barrio de Botafogo, en la calle San Clemente 134, donde hoy funciona la Fundación que lleva su nombre, que es un verdadero santuario dedicado al estudio del patrono.

En 1903, cuando el Barón de Rio Branco era Ministro de Relaciones Exteriores, eclodieron conflictos de frontera entre Bolivia y Brasil, un episodio que quedó conocido como “La cuestión del Acre”.  El Barón nombró a Rui representante plenipotenciario de la Delegación Brasileña, no obstante sus puntos de vista no coincidiesen exactamente con los del Ministro, y el político bahiano acabó pidiendo exoneración del cargo.

En 1906,  considerado una reserva de la moral e inteligencia nacionales, fue reelecto senador de la República y asumió la vicepresidencia de la Casa. La Haya, en Holanda, no perdía por esperar. Allí se instalaría, el año siguiente, la Segunda Conferencia de Paz. Inicialmente, el Barón de Rio Branco se inclinó a favor de la figura de Joaquim Nabuco, en ese entonces nuestro embajador en Washington, que no llegó a aceptar. Nabuco y Rui eran amigos, el primero pensaba que la persona indicada necesitaba disponer de un gran bagaje jurídico y que el bahiano sería el más indicado para la espinosa misión. La sugerencia de que Rui fuese nombrado apareció también en las páginas del prestigioso periódico Correio da Manhã. Rui vaciló durante algunas semanas, previendo la inmensidad de las dificultades.

EL VIAJE DE LA DELEGACIÓN BRASILEÑA

La invitación del Barón de Rio Branco fue extendida el 27 de febrero de 1907. Después de algunos episodios relativos a cuestiones con políticos, discutidas públicamente en los periódicos, Rui llegó a declinar la indicación. Sin embargo, el día 28 de marzo, finalmente, escribió al Barón de Rio Branco, titular del Itamaraty, aceptando la misión, cuando fue nombrado, por el Presidente Afonso Pena Embajador Extraordinario y Plenipotenciario, Delegado de Brasil a la Segunda Conferencia de Paz. También fueron designados Eduardo S. Lisboa  (2. delegado); Roberto Trompowski y Tancredro Burlamaqui de Moura (delegados  adjuntos);  Artur de Carvalho Moreira y Rodrigo Otávio (primeros secretarios); y Antonio Batista Pereira (además de otros segundos secretarios).

El día 20 de mayo un gran grupo de adeptos de Rui le ofreció un banquete - Rui era Vicepresidente del Senado – con la presencia de autoridades, momento en que el Senador Pedro Velho pronunció un discurso de exaltación al político bahiano.

A las 10:30 de la mañana del 22 de mayo de 1907, la Delegación Brasileña, acompañada de una comitiva embarcó en el Cais Pharoux en Rio de Janeiro en dirección a Europa, a bordo del Araguaia. Dos días después, a media tarde, el buque llegó a Salvador donde la Delegación fue recibía por el gobernador José Marcelino, y  homenajeada por él esa misma noche con un banquete en el Palacio de Estado, siguiendo de madrugada en dirección a Lisboa. Podemos imaginar los sentimientos de Rui Barbosa al llegar a esta ciudad como Embajador Plenipotenciario, en el auge de su prestigio, cuando años antes el Gobierno Portugués le había negado asilo político. Arribaron a la capital lusitana el 5 de mayo, almorzaron en la Legación de Brasil, ocupada en ese entonces por el Ministro Alberto Fialho, y zarparon rumbo al puerto francés de Cherbourg ese mismo día.

Después de un viaje de tres días llegaron a esta ciudad y continuaron viaje de tren rumbo a París, donde se alojaron en un hotel de la Rue Rivoli. El día 12, en esta capital, recibieron los homenajes y la solidaridad del Ministro de Brasil, Gabriel de Toledo Pisa e Almeida, y la reunión también contó con la presencia del embajador brasileño en Washington, Joaquim Nabuco, además de personalidades vinculadas a la vida política francesa.

El día 13 de junio, sin la compañía de la familia que seguiría más tarde, llegó a La Haya y se albergó en el Palace Hotel en Sheveningen, en el litoral de Holanda,  un lugar sumamente tranquilo.

Dos días después se celebró la inauguración oficial de la II Conferencia de Paz, instalada en el Palacio Binnenhof. El Primer Delegado ruso, Alexandre Ivanovitch Nélidow, asumió la presidencia de la Asamblea. Rui, jefe de la Delegación Brasileña, fue indicado para la Presidencia de honra de la Primera Comisión.

LOS TRABAJOS DE LA II CONFERENCIA DE PAZ

Debido a la metodología adoptada, la II Conferencia se dividió en cuatro Comisiones, en las cuales fueron discutidos los temas más apremiantes de los conflictos internacionales. La Delegación Brasileña se inscribió en la primera y en la cuarta comisiones.

1. Comisión: Arbitraje e investigaciones de derecho internacional.

2. Convenciones y leyes de las guerras terrestres. Estudio sobre el inicio de hostilidades (entre naciones beligerantes).

3. Bombardeos de fuerzas navales sobre territorios terrestres. Colocación de minas de guerra. Decisiones sobre vasos de guerra pertenecientes a países beligerantes, que se encuentren en puertos neutrales.

4. La propiedad privada en aguas marítimas. Contrabando de guerra. Transformación de buques mercantes en vasos de guerra. Bloqueo y destrucción de buques incautados.
  

Durante los trabajos, la figura de Rui Barbosa, que al comienzo fue poco considerada, fue creciendo a pasos agigantados en intervenciones históricas, entre las cuales podemos resaltar: el discurso del once de julio contra la discriminación entre países de marinas poderosas y países débiles.
Al día siguiente, una vez más con gran elocuencia, defendió la política como ciencia, ética e histórica, separándola de la política militante; el 23 de julio abordó el cobro internacional de deudas entre estados, materia sumamente controversial en la época, que sirvió de pretexto a los poderosos para la invasión de territorios ajenos; el 17 de julio criticó los proyectos de las naciones poderosas, que querían formar la composición del Tribunal para la Incautación o Embargo de Buques, teniendo en vista apenas sus propios intereses; el 20 de agosto Rui Barbosa presentó un proyecto de la Legación Brasileña para el nuevo Tribunal de Justicia Arbitral. La actuación del jurista asumió tal visibilidad que el Secretario General del Bureau Internacional de la Cour Permanente d’Arbitrage en La Haya,  Michiels van Verduyuler, lo nombró miembro de dicho Tribunal.

En la sesión del cinco de octubre de 1907 la Delegación Brasileña crearía un impase, cuando Rui Barbosa defendió vehementemente el principio de que todos los Estados deben recibir un tratamiento igual en el orden jurídico mundial. Sin este punto de partida no habría razón para que exista cualquier organismo de derecho internacional. La solución fue entregada a un Comité, que se hizo conocido como el de los Siete Sabios, del cual Rui formó parte.

La Conferencia clausuró sus trabajos el día 18 de octubre. Había sido una maratón verbal y de brillantes tesis, presentadas por nuestra Delegación. Rui Barbosa pasó nuevamente por París y sus discursos fueron publicados allí más tarde (en francés). Regreso por Lisboa, siempre a bordo del Araguaia, pero no desembarcó porque su esposa, Maria Augusta, se había enfermado. A su arribo en Brasil fue recibido como un héroe en Pernambuco, en Bahia y en Rio de Janeiro. En esta capital el Barón de Rio Branco lo acogió  con un abrazo de gratitud y, acompañados por una entusiasmada multitud, siguieron hasta el Palacio de Catete donde los esperaba el Presidente Afonso Pena. En el Senado Francisco Glicério le dedicó una recepción consagradora. El joven esbelto del Gimnasio Bahiano había abierto sus inmensas alas de intelectual y patriota y podría descansar sobre los laureles de la misión. Pero ese no era su temperamento. El guerrero de las ideas retomaría, inmediatamente, su rumbo.

DISCUSIONES Y TRABAJOS EN LA ASAMBLEA

Textos extraídos del Tomo II, Vol. XXXIV, de las Obras Completas de Rui Barbosa editadas (en francés)  en 1907  por  W. P. Van Stochum et Fils, Haia y reeditadas en 1966,  también en el original, por el Ministerio de Educación y Cultura de Brasil en Rio de Janeiro.

La traducción (libre) y los corchetes son del autor de este Capítulo.

EL DESEMPEÑO DE LA DELEGACIÓN BRASILEÑA

De la introducción del editor holandés “...Al editar ahora este volumen conteniendo las propuestas, declaraciones y discursos del señor Rui Barbosa, presentadas en la Segunda Conferencia de Paz, con miras únicamente de precisar los principios que condujeron las actitudes de la gran República sudamericana ... (Brasil) y (mostrar) los resultados que ella consiguió en esta asamblea mundial.
Veremos que ella se guió siempre por las ideas más liberales, que siempre apoyó o propuso las más avanzadas soluciones, no alejándose jamás ni del entendimiento ni del sentido práctico de las cosas, y que enseguida consiguió un profundo respeto de la parte de los representantes de los otros estados. En el caso de una de las cuestiones capitales de la Conferencia, que trataba especialmente de la igualdad jurídica de los estados y del papel de este principio en la composición del Tribunal Internacional de Arbitraje, fue Brasil que presentó la iniciativa y los principales esfuerzos para oponerse a las resistencias (caso contrario) la suerte de los estados menos poderosos se habría visto comprometida para siempre”.

LA FORMACIÓN DE UN TRIBUNAL PERMANENTE Y LA COMPOSICIÓN DE SUS JUECES

Sesión del 11 de julio, sobre ORGANIZACIÓN DEL TRIBUNAL DE APELACIÓN PARA LOS CASOS DE INCAUTACIÓN (de buques) – Tercera Sesión

“...la idea de constituir un tribunal de apelación para (juzgar) los embargos (únicamente) cuando se inicien hostilidades (entre países) no nos parece ser la mejor solución. Siendo así, tendríamos apenas tribunales de ocasión, tribunales accidentales, tribunales mutantes y efímeros, por consiguiente, tribunales que no conseguirían inspirar ni merecer la plena confianza de las partes interesadas, ni de la opinión general, que es absolutamente necesaria para el éxito de esta institución.

Serían magistrados ad hoc, transitorios y escogidos en el momento en que, cuando comienza una guerra, se acentúan los conflictos tan evidentes entre los intereses de las naciones y cuando suceden perturbaciones tan serias en las conciencias de los pueblos. No tendrían la estabilidad, ni el conocimiento de la jurisprudencia, ni el hábito de juzgar, ni frecuentemente la exención de espíritu, quiero decir, ni las condiciones inherentes a la capacidad profesional, ni la independencia material y moral esenciales para la aplicación inflexible de la ley.

Lo que proporciona estas cualidades que hacen un buen juez, es la permanencia de su función.

(Si los jueces fuesen) ... Nombrados sólo en la ocasión, estarán expuestos en sus opciones a toda especie de influencias, que quedarán visibles apenas comiencen las hostilidades.

La guerra, sobre todo cuando se declara entre grandes potencias, produce corrientes de opinión apasionadas, que van a agitar el mundo y dividen las preferencias entre los dos beligerantes…

En lo que atañe a la composición del Tribunal, no concordamos con la propuesta inglesa. Esta se reserva el derecho de nombrar (los jueces) únicamente para las potencias que, en la fecha de la convención que les dio origen (a los tribunales) tengan (en su conjunto) una marina mercante superior a un total de 800.000 toneladas... Cuando se adoptan premisas de este tipo para establecer una autoridad, parece que apenas existe preocupación en preservar el interés de los grandes, o por lo menos de reconocer su supremacía. Pero aquí no se trata apenas de intereses, como tampoco de ejercer una función que debe ser estrictamente jurídica. Además, según nuestra opinión, es difícil admitir que la legitimación de la competencia se base en un tonelaje mínimo …

Sea cual fuere la relación (que defienden) entre el espíritu de justicia y el espíritu de los intereses, ella no podrá satisfacer el sentimiento general de las naciones.

Pensemos bien: no buscamos dar únicamente garantías jurídicas (aquellas naciones que poseen) marinas con más de 800.000 toneladas. Lo que vamos a formar es un tribunal de jurisdicción internacional. Todas las marinas, grandes o pequeñas, van a depender de ello. Ustedes, Señores, podrán creer que (todas las marinas) tendrán motivos iguales para confiar en jueces, si en nada contribuyeron para sus nombramientos?

No se olviden que bajo dicho régimen los débiles tendrán que someterse a la justicia de los fuertes. Estos podrán tener preocupaciones en común que los llevarán a no tener respeto suficiente por ciertas consideraciones relacionadas con el derecho de los otros (los débiles). Generalmente, son los más poderosos que tienen menos razones para seguir la ley. Por consiguiente, como podemos reservarles (a los fuertes) el privilegio de la autoridad judiciaria?

Que esto quede así, es tan inaceptable como lo sería que adoptásemos para el tribunal de Incautación, un principio completamente diferente de aquel que practicamos con el tribunal de Arbitraje. En este último caso, observamos el principio de la representación en general de (todas) las naciones involucradas. Si existen razones para modificar (el criterio en su aplicación) de este principio cuanto al tribunal de incautación, en este caso no lo podremos transgredir ni rechazar abiertamente.
Por ende, proponemos que las naciones que poseen marinas con tonelaje inferior a aquella que fue fijada (800.000 toneladas) sean admitidas por indicación de los miembros del tribunal, mediante acuerdo entre ellos, para la selección de los jueces – o por cualquier otro sistema – por medio del cual se alcance el mismo resultado.

TRANSFORMACIÓN DE LOS BUQUES MERCANTES EN VASOS DE GUERRA. EL CONCEPTO DE POLÍTICA EN LOS DEBATES DE LA CONFERENCIA. INCIDENTE ENTRE EL PRESIDENTE Y RUI BARBOSA.

Cuarta Comisión, Quinta Sesión, 12 de julio de 1907

Rui Barbosa: “... Las naciones que firmaron la Declaración de París, como es el caso de Brasil, no pueden dejar de seguir con interés muy especial el debate que se realizará hoy y que trata sobre la transformación de los buques mercantes en vasos de guerra. No se trata de un simple detalle, como podríamos suponer a primera vista, si apenas mirásemos el caso superficialmente… Le fue dado a esta Conferencia el nombre de Parlamento de las Naciones. La esencia de los parlamentos es que ellos hablan, o sea, que no se limitan a votar, sino que discuten, con la más amplia libertad. La palabra no es perjudicial, ni cuando ella exagera. Es a este respecto que me permito no concordar con la frase de un ilustre miembro de esta asamblea que dijo, cuanto más discutimos aquí, más acentuaremos nuestras divergencias. Opino que la evidencia de los hechos prueba justamente lo contrario. Si no hubiésemos discutido, en nuestras comisiones plenarias, con tanto alcance ciertos puntos, no hubiésemos llegado a las comisiones de examen. Es (justamente) en los países donde se desconfía de las palabras, donde la palabra está proscripta, es ahí donde jamás se llega a un acuerdo y donde los antagonismos se tornan irreducibles. En aquellos países donde siempre se discute, como Inglaterra y los Estados Unidos, los acuerdos se conviertes siempre en algo posible, y no existen problemas insolubles.

Lo que siempre asegura la victoria de las buenas causas humanas, es la coincidencia entre el interés y la justicia… Además, todos los otros estados (que son grandes potencias) de navegación a construir sus buques de manera que puedan ser transformados en cruzadores, cuando llegan los tiempos de guerra... Sólo se cambian los nombres; la guerra marítima privada tomará el nombre de guerra marítima pública, los corsarios comenzarán a llamarse cruzadores, las marcas serán sustituidas por patentes de comisión y los capitanes corsarios se transformarán en capitanes comisionados… Vean a este respeto lo que sucedió en 1870. En agosto de aquel año, un decreto del gobierno alemán ordenó la creación de una armada voluntaria. Los propietarios de buques mercantes fueron invitados a prepararlos (para quedar en condiciones) para atacar los vasos de guerra franceses. Las tripulaciones de esta marina, suministrada por los armadores, fueron persuadidos a someterse a la disciplina militar...(a este respecto escribió el señor Edward Hall, eminente autoridad británica en materia de derecho internacional). La única diferencia verídica entre corsarios y una armada voluntaria, consiste en estar sometida a una disciplina naval, y queda la duda si los corsarios no podrían también someterse a ella….

Nuestro primer deber es no suscribir a cualquier novedad que pueda comprometer los resultados logrados hasta ahora, en el sentido de mejorar y mantener la guerra, en lo posible y dentro de los límites de las reglas del derecho, me parece que esta discusión tendrá consecuencias más allá de su horizonte técnico y actual. No soy, de manera alguna, un pesimista. Ayer me junté aquí a aquellos que tienen esperanzas en el futuro (en este caso) de la inmunidad de la propiedad en aguas marítimas...

INCIDENTE VERBAL ENTRE EL PRESIDENTE Y RUI BARBOSA

( SOBRE LOS CONCEPTOS  DE POLÍTICA )

En esa misma sesión del 12 de julio, después de una intervención del tribuno bahiano, el Presidente declaró, bajo aplausos, que la política debía ser excluida de las deliberaciones de la Comisión, que la circular del gobierno ruso (uno de los patrocinadores de la Conferencia) declaraba formalmente que la política no podía entrar en la Conferencia. Rui interpretó esto como una reprimenda, e inmediatamente respondió, diciendo: “...no puedo dejar sin respuesta inmediata esa especie de censura, y si de hecho fue así, yo no la merecí. Envejecí en la vida parlamentaria, en la cual continúo hace no menos de veinticinco años. Tengo el honor de presidir el senado de mi país, donde las instituciones parlamentarias ya existen hace más de sesenta años. Debo conocer un poco los deberes de la tribuna en las asambleas deliberativas y sería incapaz de abusar de ello …. Sí, de hecho hice alusión a la política, pero accidentalmente, muy accidentalmente, exactamente para decirles que ella nos era prohibida… Claro que la política no está aquí en causa. La política no es el objeto de nuestro programa… No nos olvidaremos que su Majestad el Emperador de Rusia, en su acto convocatorio de la Conferencia, claramente descartó la política de nuestro programa. Pero esta (mi) defensa, evidentemente, sólo se refería a la política militante, la política de acción y de combate, aquella que perturba, que agita, que separa los pueblos en las calles en sus relaciones internas y en sus relaciones internacionales, jamás la política encarada como ciencia, la política estudiada como historia, la política comprendida como regla moral. Porque cuando se trata de hacer leyes para las naciones, sean (leyes) domésticas o internacionales, en primer lugar debemos examinar, a respecto de cualquier proyecto, la posibilidad, la necesidad, la utilidad de estas medidas frente a la tradición, del estudio contemporáneo de los sentimientos, de las ideas, de los intereses que animan los pueblos, que orientan a los gobernantes.  Entonces: ¿todo esto no es política?
La política en el sentido vulgar … nos es prohibida .. nada tenemos que ver con los asuntos internos de los Estados... Pero en otra gran acepción del término, la más alta y ni por eso la menos práctica, cuando se consideran los intereses supremos de las naciones en sus mutuas relaciones, ¿en este caso, la política podría sernos prohibida?  No, Señores. En este mundo no existe nada tan eminentemente político como la soberanía … (Lo que ustedes hacen) ...No es absolutamente política...es de la más franca, cuando organizan el Arbitraje obligatorio, ¿qué es una barrera contra el arbitrio de los soberanos?
Y cuando aquí, Señores, en todo lo que deliberamos, en lo que rechazamos, en lo que transigimos, ¿no es la política de nuestros países y de nuestros gobiernos que siempre queda detrás nuestro, como la causa, la inspiración, el motor de nuestros actos? (La política)... transformó el derecho privado, revolucionó el derecho penal, hizo el derecho constitucional, creó el derecho internacional. Ella es la propia vida de los pueblos … ¿Cómo prohibir (el ejercicio de la política) a una asamblea de hombres libres, reunidos a comienzo del siglo XX ?...Cómo, si (el derecho de las naciones) es su propia política… ¿Únicamente porque somos una asamblea diplomática? Pero la diplomacia no es otra cosa sino la política bajo una forma más delicada, más refinada, más elegante...”

RECUPERACIÓN DE LAS DEUDAS DE LOS ESTADOS (nacionales)

Doctrina Drago ( * )  y Derecho de Conquista

Nota: Luis Maria Drago (Buenos Aires 1859, ídem 1921) magistrado y político, fue Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno del general Roca. Durante su gestión al frente del Ministerio ocurrió un grave incidente internacional, cuando Inglaterra, Alemania e Italia bloquearon a Venezuela, invocando la falta de pago de las deudas. El 29 de diciembre de 1902 el Ministro argentino, en una carta enviada al gobierno norteamericano que se hizo famosa en el derecho internacional, protestó contra el bloqueo, considerando ilegítimo en América Latina cualquier cobro de deuda por la vía armada. Los puntos defendidos en esa carta pasarían a conocerse como La Doctrina Drago.

Sesión del 23 de julio de 1907

“... Señor Presidente, no podemos volver en silencio a la propuesta en debate … Hace casi sesenta años que esta cuestión aparece en los actos de los gobiernos y en las controversias (sobre las cosas) públicas … (Cuanto a Gran Bretaña)  en 1848 Lord Palmerston, en una célebre circular dirigida a los representantes ingleses en el extranjero, escribía que las deudas de los estados son casos de total discreción y no una cuestión internacional …dichas reclamaciones serán o no consideradas cuestiones diplomáticas (?) ... la posición británica no cambió. Siempre se reservaron la posibilidad de consultar las circunstancias, y de responder a las reclamaciones de los portadores de títulos de deudas extranjeras según la inspiración del momento, sin reconocer cualquier vínculo (de esas deudas) con ningún principio de derecho. (El gobierno inglés) siempre se absteve, a no ser en raras excepciones: casos de México, Egipto y Venezuela. Pero aún cuanto a estos episodios, siempre negó que el interés de los portadores de los títulos de deuda hubiese pesado sobre la decisión de intervenir … Cuanto a los Estados Unidos, la actitud fue completamente diferente … fue lo que se vio sobre todo (cuando) el Secretario Root, en 1906, en las instrucciones dadas a los representantes de Estados Unidos en la Conferencia Panamericana de Rio de Janeiro. Este documento, recordando la práctica establecida por la República Norteamericana a respecto de esta materia, calificaba el empleo de la fuerza para llegar al cobro de estas deudas (de estados) cuando ellas fueren resultado de compromisos contractuales, como inconciliable con la independencia y soberanía de los Estados … podríamos encontrar en la historia diplomática de los Estados Unidos algunos ejemplos de lo contrario. Pero (estos ejemplos) no alteran la estabilidad de su regla general, casi constante … mientras en Inglaterra se miraba apenas para la simple conveniencia, en los Estados Unidos se invocaban consideraciones jurídicas… (Rui analiza la posición de la Argentina y cita al jurista Drago y su doctrina. A continuación se refiere a la tesis del jurista norteamericano Hamilton, según la cual) ... los contratos firmados entre una nación e individuos sólo obligan si fueren observados los principios de la soberanía y, ya que no pueden ser objeto de cualquier fuerza de coerción, no confieren ningún derecho fuera de la voluntad de la soberanía..  ¿Esto es verdad, Señores?  ¿Reside aquí, realmente, un axioma jurídico? En los conceptos modernos, ¿la soberanía constituye de hecho este poder, sin otros límites que su propio arbitrio? No lo creo … ( Rui se extiende en su argumentación contra la posición de Hamilton)... por consiguiente, ¿qué es lo que le falta a la soberanía para quedar, en el campo de la justicia y cuanto a sus obligaciones civiles, al mismo nivel de los particulares?  Muy simplemente, (falta)  que se le puedan tomar los bienes … El Estado, por lo menos en nuestro país, es procesado y ejecutado. Quien procesa obtiene una sentencia y con ella, por la vía judicial, intima al gobierno a pagar … lo que torna a las guerras injustas es la injusticia de sus motivos... lo que está en cuestión es saber si la violación del derecho, practicada por una nación que no honra sus deudas, es suficiente para que, internacionalmente, se recurra a la fuerza contra ella…

Una persona puede haber invertido honestamente toda su fortuna en bienes de un estado extranjero … si (el Estado) que tomó el préstamo falla en sus solemnes compromisos … será la ruina de todos aquellos … que el carácter (público) del préstamo les garantiza contra la quiebra … ¿cómo podremos admitir que se hizo un contrato bajo forma jurídica para conseguir después sólo una reparación moral? … Nosotros (brasileños) fuimos y somos una nación deudora y aún podremos vernos necesitados a recurrir a los mercados extranjeros. No obstante, no queremos arriesgarnos a perder la confianza de aquellos que tan frecuentemente (nos ayudaron) a colaborar con el desarrollo de nuestra prosperidad; porque Dios nos concedió no tener que conocer la usura, ni depararnos jamás con la ferocidad de ese capital contra el cual (las naciones) pretenden armarse.
Nuestros acreedores han sido colaboradores inteligentes y razonables en relación a nuestro progreso.

Con esta finalidad, me atrevo a proponer la fórmula norteamericana (con este mi texto) excepto con las modificaciones que os parezcan convenientes para el éxito de la idea.

“...Ninguna de las potencias signatarias tratará de alterar, por medio de guerra, los límites actuales de su territorio a costa de cualquier otra potencia, a no ser después de rechazado el Arbitraje por parte de aquella (potencia) que pretendía la alteración (de los límites) o cuando esta potencia desobedezca o viole este compromiso. (Fuera de estos casos)  la pérdida de territorio, impuesta por las armas, no tendrá validad jurídica”.

ANEXOS

Anexo  1

II Conferencia de Paz. Intervenciones de Rui Barbosa, Embajador y Primer Delegado de Brasil, Miembro de la Corte Permanente de Arbitraje

En las  “Obras Completas de Rui Barbosa “ editadas por el Ministerio de Educación y Cultura, Rio de Janeiro, 1966, La Segunda Conferencia de Paz ocupa el Tomo II del volumen XXXIV, constando de 401 páginas con texto en el original francés. El Prefacio es del Embajador Hildebrando Accioly, Consultor Jurídico del Itamaraty.

Los temas discutidos, por orden de Sesión, fueron los siguientes
( traducción libre ) :

1. Orden de los Trabajos   
2. Abolición de la captura     
3. Tribunal ( para juzgar capturas e incautación de buques) 
4. Abolición de la captura    
5. El Arbitraje obligatorio y los litigios pendientes   
6. Comisiones internacionales de Investigación  
7. Captura y contrabando de guerra     
8. Organización de un Tribunal de Apelación para los casos de incautación / embargo (de buques)   
9. Transformación de buques mercantes en vasos de guerra. La política en los debates de la Conferencia (incidente con el Presidente de la Comisión)    
10. Inviolabilidad de la propiedad privada en aguas marítimas    
11. Inviolabilidad ...
12. Cobranza de deudas de Estado. La Doctrina Drago y el derecho de conquista  
13. Moratorias concedidas    
14. Abolición del contrabando de guerra
15. Idem, reglamentación  
16. El Bloque (de países)     
17. Estadía de buques de guerra beligerantes
en puertos neutrales
18. El Bloque
19. Arbitraje obligatorio    
20. Arbitraje obligatorio, pero no Tribunal obligatorio
21. Transformación de buques mercantes en vasos de guerra  
22. La honra (nacional) en el caso de Arbitraje    
23. Reservas mantenidas por el Gobierno Brasileño cuanto a buenos oficios, mediaciones y las cuestiones juzgadas por los tribunales 
24. La propiedad privada en aguas marítimas  
25. Arbitraje  obligatorio    
26. Moratorias concedidas    
27. Contrabando de guerra    
28. Arbitraje y justicia. Composición del Tribunal    
29. Arbitraje obligatorio. Irretroactividad (de las decisiones) de la Convención. Revisión de las sentencias arbitrales  
30. Contrabando de guerra  
31. Arbitraje obligatorio y la competencia de los tribunales nacionales  
32. Composición del Tribunal (para incautación de buques)  
33. Nuevo Tribunal Permanente de Arbitraje. Su composición. La propuesta brasileña. 
34. Composición del Tribunal
35. El arbitraje obligatorio y las decisiones de la justicia nacional  
36. Arbitraje y compromiso    
37. Organización del Tribunal Permanente de Arbitraje
38. Colocación de minas (de guerra) por los neutrales 
39. Arbitraje y competencia de la
justicia nacional  
40. El compromiso arbitral y el caso del Senado norteamericano      
41. Nuevo Tribunal de Arbitraje. Arbitraje y justicia    42. Arbitraje obligatorio
43. Organización del Tribunal Permanente. Malentendidos contra la propuesta brasileña
44. Deberes de los países neutrales en tierra; reservas de la Delegación Brasileña
45. Tribunal Internacional  para  (juzgar)  incautación de buques. La actitud brasileña
46. Transformación de buques mercantes en vasos de guerra.
47. Formación del nuevo
Tribunal de Arbitraje    
48. Tribunal Internacional de Incautación. Convocación de la Tercera Conferencia.
49. Después de la declaración de guerra, entrega de buques de guerra por los países neutrales a países beligerantes  
50. Arbitraje obligatorio
51. Idem
52. Idem    
53. El Nuevo Tribunal Permanente de Arbitraje    
54. Tribunal de Justicia
Arbitral. Reservas de la Delegación Brasileña

Anexo 2

Acontecimientos sociales paralelos a la II Conferencia

Durante el período en que transcurrieron los trabajos en la plenaria y en las comisiones, paralelamente, se desarrolló un intenso esfuerzo diplomático en reuniones sociales, recepciones, banquetes, excursiones y hasta regatas. Se elaboró una agenda que registró diariamente los eventos, comenzando el 5 de mayo de 1907 con un baile de gala ofrecido en La Haya por la Delegación Argentina, realizado a bordo del buque Araguaia,  y culminando en París el día 18 de noviembre, con una recepción del Comité Republicain du Commerce, de l’Industrie et de l’Agriculture de Francia, en el Hotel du Palais d’Orsay.

Eventos promovidos involucrando especialmente a la Delegación de Brasil:

El 8 de agosto, en el Palace Hotel de La Haya,  banquete en homenaje a la Delegación de los Estados Unidos;

El 26 de agosto, nuevo banquete en el mismo lugar, habiendo sido invitadas diversas personalidades;

El 27 de agosto el Ministro Lisboa (de Brasil) y señora, ofrecieron una recepción para la Delegación Brasileña en el mismo hotel, propiciando un encuentro con varios delegados;

El 30 de agosto, en el Hotel des Indes, Fernando Mendes de Almeida, representando el periódico Jornal do Brasil, promovió un almuerzo para la Delegación Brasileña;

El 15 de noviembre, en París, el Ministro y señora Gabriel de Toledo Piza e Almeida ofrecieron una recepción para la Delegación en un restaurante de la Place Malesherbes;

Durante el regreso a Brasil al pasar por Salvador, la Delegación fue homenajeada con un banquete en el Hotel Sul Americano, ofrecido por el Gobierno de Bahia.

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Los Siete Sabios de La Haya



 El abrazo, en la caricatura o típica charge dela época, el Barón de Rio Branco recibe a "Don" Rui






Joaquim Nabuco




Rui Barbosa, El Águila de La Haya




Charge de la época, mostrando a Rui durante uno de sus largos discursos en La Haya.




El Palacio Binnenhof, sed de la II Conferencia de la Paz, foto de la época



Delegación Brasileña a la II Conferencia de la Paz. De pie, de izq. A der.: Antonio
Batista Pereira, José Rodrigues Alves, Rodrigo Otávio de Langgaard Meneses,
Artur de Carvalho Moreira, Abelardo Roças, Leopoldo de Magalhães Castro,
Fernando Gustavo Dobbert. Sentados: Tancredo B. de Moura,
Eduardo F. R. dos Santos Lisboa, Rui Barbosa, Roberto Trompowsky 
Leitão de Almeida y Carlos Lemgruber Kropf.






En la sala de la Asamblea se celebró la reunión diplomática más importante hasta la fecha.