MISSÕES DE PAZ: A DIPLOMACIA BRASILEIRA NOS CONFLITOS INTERNACIONAIS

Coordenação de Raul Mendes Silva

DE LA PRIMERA GUERRA Mundial A LA LIGA DE LAS NACIONES

Embajador Fernando de Mello Barreto

Introducción

Entre los bombardeos de buques brasileños a fines de la Primera Guerra Mundial y el comienzo de la actuación del país como miembro de la Liga de las Naciones, transcurrieron poco menos de cuatro años – entre 1917 y 1920. El período sería, sin embargo, decisivo para la política externa brasileña en las décadas posteriores, ya que colocaría al país al lado de los Aliados en el primer conflicto mundial – lo que se repetiría en la II Guerra – e inspiraría en la diplomacia nacional el deseo de desempeñar un papel relevante en los foros multilaterales.

1917.  La involucración en la guerra

En mayo de 1917, pocos días después de la pose de Nilo Peçanha como Ministro de Relaciones Exteriores, el buque brasileño Tijuca fue torpedeado por buques alemanes cerca del puerto francés de Brest. Al tomar conocimiento del hecho, el gobierno brasileño decidió usar buques alemanes que se encontraban en puertos brasileños. En un mensaje enviado al Congreso el 26 de mayo, el presidente Wenceslau Braz justificó la medida adoptada:

“... torpedeado ( em 3 de abril ) o navio Paraná, ( o gobierno brasileño) rompeu as relações diplomáticas e comerciais con a Alemanha.

Agora, o torpedeamento do segundo navio, en circunstâncias graves, sem aviso prévio, e a ameaça de cada día ir diminuindo a nossa navegación e o nosso comércio con o exterior, obrigou o gobierno a pôr en prática medidas de defesa que o Alto Conselho do Congresso Nacional poderá inspirar.

Não deseja o gobierno, trazendo o assunto à vossa consideración, como é seu dever, eximir-se, contudo, da responsabilidade que lhe cabe, e de dar con franqueza a sua opinião. Parece-lhe que é urgente a utilización dos navios mercantes alemães ancorados nos portos do Brasil, excluída, entretanto, a idéia de confisco, que tanto repugna ao espírito da nossa legislación e ao sentimento do país.

A utilización acharia fundamento nos princípios da Convención assinada na Haia, en 18 de outubro de 1907, e seria sem compensación, até que possamos verificar se trata de bens de propriedade particular que, mesmo en caso de guerra, devem ser respeitados, e o Brasil o fará, ou se pertencem a empresas que tenham quaisquer laços de dependência con os poderes ofìciais. ”.

El gobierno brasileño recibió, el mismo día, la noticia  que otro buque, el navio Lapa  de la empresa Lloyd Brasileiro había sido torpedeado mientras se encontraba entre las Islas Canarias y el puerto de Marsella. Decidió, entonces, tomar medidas con respecto a los buques mercantes alemanes en puertos brasileños y, por los decretos del 1° y 2 de junio, el presidente determinó que fuesen “considerados brasileños para o efeito de arvorar desde logo o pavilhão nacional ”. Los  tripulantes de los buques fueron desembarcados y alojados, sin grandes incidentes, y comenzaron a ser mantenidos por el Gobierno Federal. Cuarenta y dos embarcaciones germánicas pasaron, de este modo, a ser  “utilizadas”.  El  gobierno alemán protestó a través de la Legación de los Países Bajos, que representaba sus intereses junto a Brasil. En respuesta a la nota,. Nilo Peçanha justificó la medida como represalia, basada en el derecho internacional, citando a este respecto la propia doctrina alemana representada por el internacionalista Hefter.

El fin de la neutralidad

     Por nota circular, el  gobierno brasileño comunicó a las naciones amigas haber promulgado una Ley que revocaba la neutralidad de Brasil en la guerra entre los Estados Unidos y el Imperio Alemán:

A República reconheceu assim que un dos beligerantes é parte integrante do Continente Americano e que a este beligerante estamos ligados por una tradicional amizade e pelo mesmo pensamento político na defesa dos interesses vitais da América e dos princípios aceitos pelo Direito Internacional.

O Brasil nunca teve e não tem ainda agora ambições guerreiras, e se absteve sempre de qualquer parcialidade no conflito da Europa, não podia continuar indiferente a ele, desde que eram arrastados à luta os Estados Unidos, sem nenhum interesse, mas tão somente en nome da ordem jurídica internacional, e a Alemanha estendia indistintamente a nós e demais povos neutros os mais violentos processos de guerra.

Se até agora a falta de reciprocidade por parte das Repúblicas Americanas tirava à doutrina de Monroe o seu verdadeiro caráter, permitindo una interpretación menos fundada das prerrogativas de sua soberania, os acontecimentos atuais, colocando o Brasil, ainda agora, ao lado dos Estados Unidos, en momento crítico da história do mundo, continuam a dar à nossa política externa una feição prática de solidariedade continental, política aliás que foi também a do antigo regime, toda vez que en estando en causa qualquer das demais Nações irmãs e amigas do Continente Americano “.

     Las reacciones no demoraron en llegar. Por telegrama de 5 de junio, el Presidente norteamericano Woodrow Wilson afirmó a Wenceslau Braz que recebió la decisión brasileña con profundo aprecio . En esta misma fecha, Berlín presentó una nota de protesto contra esta decisión. En respuesta, el gobierno brasileño calificó el uso de los buques como un acto de legítima defensa.

     Dos días después, el presidente envió un mensaje al Congreso, para informar sobre la decisión de revocar la neutralidad también en relación a Francia, Rusia, Gran Bretaña, Japón, Portugal e Italia en la guerra contra Alemania.  En cumplimiento a esa determinación, las autoridades portuarias decidieron incautar la cañonera alemana Eber, que se encontraba anclada en el puerto de Bahia. Su tripulación, no obstante, la hundió para no entregarla a las autoridades brasileñas .

     En telegrama enviado a Woodrow Wilson, el presidente Wenceslau Braz explicó la decisión de revocación de la neutralidad:

“ ... O Brasil, colocando-se ainda agora ao lado dos Estados Unidos, ficou fiel às suas tradições políticas e diplomáticas de solidariedade continental e, como à grande nación americana, não nos inspira neste passo nem o ódio nem o interesse, mas a ordem jurídica internacional, senão a defesa de princípios que, se estão en causa ou en perigo no Velho Mundo, é preciso que encontrem abrigo e equilíbrio entre os povos livres das duas Américas. O Brasil tem resolvidas todas as suas questões externas, nem tem ambições no presente e nada sofreu no passado, e preza como un grande bem a amizade dos Estados Unidos. Mais do que quaisquer manifestações externas, nenhuma ocasião como esta de incertezas e de lutas poderia unir tanto pelo coração o Brasil e os Estados Unidos  ”.

 

Dificultades con el bloqueo inglés

     Los actos en pro de los Aliados no disminuyeron, sin embargo, las dificultades del gobierno brasileño con el bloqueo naval inglés y su impacto negativo sobre la venta de café brasileño. El 17 de junio Nilo Peçanha instruyó al ministro en Londres, Fontoura Xavier, a alegar que el transporte de café sería efectuado por buques brasileños y que, por ende, no había razón alguna para incluirlos en el bloqueo. Londres informó que la prohibición de importar café a Gran Bretaña se destinaba a no provocar reclamaciones de países como Francia, Italia y Portugal, cuyas industrias estaban siendo afectadas negativamente por la prohibición inglesa. Después de varias gestiones brasileñas, el gobierno británico concordó con los embarques,  pero exigió que se realizasen en buques ex alemanes y también transportasen cargas de interés británico. Peçanha rechazó la propuesta inglesa, alegando que limitaba nuestra libertad y disminuía la confianza que Brasil juzgaba merecer de viejos y aliados amigos. Fontoura Xavier mantuvo sucesivos encuentros con Lord Robert Cecil hasta que, finalmente, el gobierno brasileño renunció a la exportación por embarcaciones alemanas, por considerar que la exigencia era una imposición.

     Las primeras tropas enviadas por los Estados Unidos llegaron a Francia en junio y engrosaron las hileras aliadas en Europa. El proceso revolucionario en Rusia sufrió una corta interrupción cuando, ese mismo mes, el gobierno provisional reprimió el levantamiento bolchevique. La semana siguiente, Kerensky sería escogido Primer Ministro en Petrogrado. El conflicto mundial se extendió al Extremo Oriente en el momento en que China declaró guerra a Alemania y Austria. En el frente occidental los franceses rompieron en agosto las líneas germánicas en Verdun .

     En el Brasil, Nilo Peçanha actuaba conjuntamente con la Legación británica para solucionar otro problema relativo a la neutralidad, o sea, la llamada lista negra de empresas. En septiembre, se llegó a un entendimiento, después que Brasil asumió el compromiso de tratar de controlar las actividades empresariales, de tal modo que únicamente las empresas verdaderamente nacionales operasen en el comercio, tal como había exigido la nota del ministro inglés Arthur Peel.

     La neutralidad se agotó cuando torpedearon el buque brasileño Macau, en la costa de España. El presidente Wenceslau Braz reconoció, el 25 de octubre, el Estado de Guerra mediante un mensaje enviado al Congreso en el cual afirmó:

Cumpro o penoso dever de comunicar ao Congresso Nacional que, por telegramas de Londres e Madrid, o gobierno acaba de saber que foi torpedeado por un submarino alemão o navio brasileño Macau e que está preso o seu comandante.

A circunstância de ser esse o quarto navio nosso posto a pique por forças navais alemãs é por si mesma grave, mas esta gravidade sobe de vulto con a prisão do comandante brasileño.

Não há como, senhores membros do Congresso Nacional, iludir a situación ou deixar de constatar já agora o estado de guerra que nos é imposto pela Alemanha .

 

Reconocimiento del estado de guerra

 

     El día siguiente, el Congreso votó el reconocimiento del Estado de Guerra. De este modo, Brasil se convirtió, junto con los Estados Unidos y las Repúblicas centroamericanas, en uno de los pocos países americanos a entrar en el conflicto, ya que

Informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de 1917-1918, IV y V.

Steven Topik, The political economy of the Brazilian State, Austin: University of Texas Press, 1987, 74, afirma que 42 buques fueron aprovechados. Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations (1920-1926), Genève, 1996, 71, a su vez, afirma que fueron 46 buques. También Eugênio Vargas Garcia, Una cronologia da história das relações internacionais do Brasil, Brasília: mimeo, 1999, afirma que fueron 46 los buques arrestados por Brasil a título de “pose fiscal”.

Carlos Delgado de Carvalho, História Diplomática do Brasil, Brasília: reedición de 1998, 381.

Informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de 1917-1918, VI.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, Instituto Histórico y Geográfico, 1990, 52.

Informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de 1917-1918, VIII y XI.

Antonio Augusto Cançado Trindade, Repertório da prática brasileña do direito internacional público (Período 1899-1918), 430-431, con base em el Informe de 1917-1918, 67.

Carlos Delgado de Carvalho, História Diplomática do Brasil, 381-2.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 52.

Carlos Delgado de Carvalho, História Diplomática do Brasil, 382.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 59.

Pedro Cavalcanti, A presidência Wenceslau Braz: 1914-1918, 103.

J. Pandiá Calógeras, Formación histórica do Brasil, 373, e Informe de 1917-1918, 373-374.



Uruguay, Perú, Ecuador y Bolivia apenas rompieron sus relaciones diplomáticas, y Argentina Chile, México, Venezuela y Paraguay se mantuvieron neutrales. El Decreto que sancionó el Estado de Guerra dispuso:

Artigo único. Fica reconhecido e proclamado o Estado de Guerra iniciado pelo Império Alemão contra o Brasil e autorizado o Presidente da República a adotar as providências constantes da Mensagem de 25 de outubro corrente e tomar as medidas de defesa nacional e segurança publica que julgar necessárias, abrindo os créditos precisos ou realizando as operações de crédito que forem convenientes para esse fim; revogadas as disposições en contrário.”

Otros dos buques mercantes brasileños fueron torpedeados: el Acary, de la empresa Lloyd Brasiliero y el Guahyba, de la empresa Commercio e Navegação, que se encontraban en la cercanía de las islas de Cabo Verde, a camino del Havre. En reacción, el 3 de noviembre el presidente Wenceslau Braz envió un mensaje al Congreso en el cual propuso diversas medidas relativas a empresas y súbditos alemanes en el Brasil. También envió mensajes a los Presidentes de los Estados Unidos (Wilson), Francia (Poincaré) y de Portugal (Bernardino Machado), en los cuales agradeció las expresiones de solidaridad por la decisión brasileña de decretar Estado de Guerra, y manifestó la disposición brasileña de colaborar con los Aliados. “El Poder Legislativo votó la ley de guerra brasileña, publicándola después de la sanción el 16 de noviembre” (coincidiendo, por acaso, con el día en que las tropas bolcheviques regresaron a Moscú).

Entrenamiento para la guerra

     El Rey Jorge V, de Gran Bretaña recibió el 27 de octubre al Jefe de la Legación brasileña en Londres, ministro Fontoura Xavier, que le entregó el mensaje del presidente Wenceslau Braz concerniente a la disposición brasileña de colaborar con los Aliados. El monarca sugirió que aviadores brasileños recibiesen entrenamiento en Gran Bretaña para combatir al lado de los Aliados.

     Fontoura Xavier comunicó el encuentro al Itamaraty, que lo divulgó en la prensa. Como se trataba de una manifestación real, sin respaldo del gobierno inglés, el Foreign Office instruyó a su representante diplomático en Brasil, el Ministro Arthur Peel, a comunicar que era imposible aceptar a los aeronautas, alegando que había habido una mala interpretación de lo ocurrido durante la audiencia real. Nilo Peçanha consideró que esta comunicación era grave, ya que dejaba al gobierno brasileño en una situación difícil en el momento en que los voluntarios se presentaban para ir a Gran Bretaña.

     En Londres, el gobierno inglés comunicó a Fontoura Xavier que no podría alojar a los brasileños debido al exceso de personal y la carencia de máquinas.  Peçanha hizo hincapié de comunicar a Peel la dificultad provocada por la situación creada con las Fuerzas Armadas brasileñas y el público en general. Finalmente, después de varias negociaciones entre ambos gobiernos, Brasil determinó que el número de aviadores brasileños se reduciría a diez.
    
     El Canciller brasileño comunicó al representante diplomático inglés, a través de una nota del 30 de noviembre, que daba por terminado el entendimiento sobre la lista negra de las empresas. Además, también argumentó que, visto que Brasil había entrado en la guerra, la interferencia inglesa en el comercio doméstico brasileño ya no correspondía, y concluyó diciendo:

“... o governo brasileiro declara ao de Sua Majestade Britânica, como amigo e aliado, que assumiu, como lhe compete, a inteira fiscalização das firmas inimigas ou que se tornarem inimigas, sem distinção de nacionalidades, em todo o território nacional, não se justificando mais que aqui funcione um órgão que já agora seria paralelo ao governo e à soberania do Brasil ” .

Participación en la Conferencia de los Aliados

     Por haberse convertido en un país beligerante, el gobierno brasileño fue invitado a enviar un representante a la Conferencia Interaliados, convocada para reunir y coordinar los esfuerzos contra Alemania. La reunión se realizó entre el 30 de noviembre y el 3 de diciembre en París, en la cual el Ministro plenipotenciario junto al gobierno de Francia, Olyntho M. de Magalhães, actuó como delegado brasileño.  El último día de la Conferencia coincidió con la firma de un convenio entre Brasil y Francia mediante el cual el Gobierno brasileño fletó 30 buques ex-alemanes al Gobierno francés, por el plazo de un año.   Además del pago en dinero, París concordó en adquirir mercancías brasileñas, inclusive café.

     Los Estados Unidos aumentaron su involucración en el conflicto al declarar guerra a Hungría y Austria a comienzo de diciembre. En el Brasil, la invitación a una efectiva participación bélica ocurrió cuando el Foreign Office británico indagó, a través de una comunicación del 21 de diciembre, si el gobierno brasileño podría enviar una flota de cruzadores ligeros y destroyers para cooperar con la flota aliada, bajo las órdenes de un vicealmirante inglés. El día siguiente, en otro frente, los bolcheviques iniciaban, por estar enfrentando problemas internos, conversaciones de paz con Alemania y Austria.

Preparación de la Flota

     Fontoura Xavier, por instrucciones de Rio de Janeiro, comunicó el 31 de diciembre al almirantazgo británico, que Brasil estaba preparando una flota formada por dos cruzadores (los scouts Rio Grande do Sul y Bahia ), y cuatro contratorpederos (los destroyers Parahyba, Rio Grande do Norte, Piauhy y Santa Catarina), destinados a operar en Europa sob o comando do contra-almirante Pedro Max Fernando de Frontin ". A estas embarcación se les juntarían después el buque transporte Belmonte y el remolcador de alta mar Laurindo Pita .

1918 - La participación militar en el conflicto.

     La política americanista brasileña reflejaba los crecientes intereses de Brasil en los Estados Unidos. Los datos comerciales indicaban que las importaciones brasileñas en los Estados Unidos se había triplicado desde 1913 (alcanzando 47% del total), aumentando en un tercio las exportaciones de dicho país (pasando de 33 %  para 46 % del total ).

     La colaboración brasileña con los Aliados se efectivó cuando, en enero, Woodrow Wilson propuso sus Catorce Puntos para la Paz Mundial. El plenipotenciario inglés Arthur Peel comunicó el día 12 a Nilo Peçanha la decisión de su Gobierno de recibir a los aviadores brasileños. El Canciller brasileño agradeció la decisión y afirmó que las  “pequenas contribuições para a luta armada em curso não deviam ser desprezadas porque correspondiam a um protesto material contra os meios violentos ”.

     La respuesta británica al pedido brasileño de envío de la flota llegaría el 11 de febrero, cuando el Foreign Office indicó, a través de una nota oficial, que ésta podría operar conjuntamente con las unidades de la Marina de los Estados Unidos. El gobierno brasileño designó, entonces, al contralmirante Francisco de Mattos para dar seguimiento a las operaciones de guerra de las escuadras Aliadas en Europa.

Los acontecimientos en Europa

     Los acontecimientos en Europa continuaban a exigir la atención de la diplomacia brasileña. La revolución bolchevique se extendía por Rusia y, en febrero, Brasil rompe relaciones con dicho país, cuando el régimen soviético rechazó un agrément para un nuevo Embajador. El diplomático Gustavo Kelsch permaneció en Moscú, sin embargo, como Encargado de negocios de Brasil, hasta entregar la representación brasileña a Noruega .

     Habiendo fracasado las conversaciones de paz, en febrero los alemanes atacaron a Rusia que, en marzo, firmó el Tratado de Paz con Alemania, en Brest-Litovsk. Por el acuerdo, perdió parte de la población, el territorio, la producción de hierro y acero de los ferrocarriles y entregó a Polonia y los Estados Bálticos. Ucrania ganó su independencia y Moscú tuvo que pagar la reparación de guerra.

La involucración brasileña en la guerra

     Poco a poco, Brasil se fue involucrando en la guerra. Nueve aviadores brasileños viajarían en marzo para Gran Bretaña, bajo el mando del teniente Manuel Augusto Pereira de Vasconcellos. Finalizado el entrenamiento en Eastbourn, Lee-on-Solent y Calshout, fueron enviados en misiones de patrulla con aviadores ingleses y norteamericanos. Los Aliados se encontraban, en ese entonces, atravesando un momento difícil, ya que en marzo los alemanes lanzaron una gran ofensiva en el frente occidental. En respuesta, Gran Bretaña formó, en abril, su Fuerza Aérea Real (RAF) y envió tropas para Vladivostok.

     La flota brasileña, a camino de Europa, comenzó a enfrentar dificultades que marcarían su intento de llegar al palco de las operaciones de guerra. El contratorpedero Rio Grande do Norte partió de Rio de Janeiro el día 9 de mayo y, por falta de carbón, tuvo que parar cerca de Salvador, y tuvo que ser remolcado por el contratorpedero Piauí

Envío de misión médica y de flota

     Nilo Peçanha comunicó, el 5 de julio, al diplomático francés Paul Claudel la decisión brasileña de ofrecer el envío de una misión médica militar a Francia, con el propósito de prestar servicios a los ejércitos aliados. La misión formada por una centena de médicos cirujanos, además de estudiantes y soldados del Ejército (que prestarían guardia al hospital brasileño) tendría como jefe al diputado y médico Nabuco de Gouveia y quedaría bajo las órdenes del general Napoleão Aché. Claudel agradeció, en nombre del ejército francés, cuyas “ heridas Brasil… iba … ayudar da pensar”.

     Una pequeña escuadra brasileña, formada por nueve embarcaciones, partió de Fernando de Noronha el 1° de agosto con destino a Europa, donde las Fuerzas Aliadas habían lanzado una contraofensiva. Tomó rumbo de Sierra Leona con la misión de “barrer” los submarinos enemigos que encontrase. Al llegar a Freetown, donde permaneció por dos semanas, el almirante Pedro de Frontin se presentó al almirante Sheppard, comandante inglés bajo cuyas órdenes debía operar la división naval brasileña.

      En los principales teatros de operaciones de la guerra en el Viejo continente, los progresos aliados se aceleravan. La línea germánica cayó el 8 de agosto en el frente oriental y, paralelamente, las Fuerzas Aliadas entraron en acción en Amiens. El día 15 los Estados Unidos rompieron relaciones con Rusia. En este medio tiempo, partió para Francia a bordo del buque francés La Plata, la misión médica brasileña, a la cual se habían incorporado también las esposas de los cirjanos que actuarían como enfermeras, en un total de 161 personas. Se dirigió a Dakar, donde debía encontrar a la flota naval brasileña.

     La escuadra llegó a la capital senegalesa el 26 de agosto, con instrucciones de permanecer únicamente el tiempo necesario para realizar los trabajos de mantenimiento. Mientras en Europa los alemanes comenzaban su retirada para la línea Siegfried, en Dakar la guarnición brasileña era azotada por la gripe española.  Fallecieron 156 de sus integrantes , que fueron enterrados en Senegal. La epidemia también afectó a miembros de la misión médica brasileña que llegaron en la víspera.

Propuesta de paz

     Aunque beligerante, Brasil todavía seguía siendo percibido como nación no militar participante del conflicto. Los países centrales vislumbraban su derrota próxima y, por nota del 14 de septiembre, el Gobierno del Imperio Austro-Húngaro propuso al representante brasileño en Viena, Carlos Martins Pereira de Souza, que fuese escogido un país neutro para que las naciones beligerantes iniciasen “ una conversación de carácter confidencial y no-obligatoria sobre los principios fundamentales de una posible paz”. Después de consultar al Itamaraty, el diplomático brasileño respondió que no podría considerar aisladamente la propuesta por ser nación aliada, solidaria con las demás. Nilo Peçanha envió copia de la nota austro-húngara al Embajador norteamericano en el Brasil, Edwin Morgan.

Las dificultades militares de Brasil

     A fines de septiembre, a medida que el ejército alemán retrocedía, los cruzadores Rio Grande do Sul – que ya habían sufrido problemas técnicos después de su partida de Brasil – y el Rio Grande do Norte permanecieron en Dakar para realizar reparaciones. El Laurindo Pita, remolcador de alta mar que se juntó a la flota, regresó a Brasil. El cruzador auxiliar Belmonte fue enviado a Francia para transportar trigo.

     Plenamente consciente de la precaria situación militar nacional, el 10 de octubre, por intermedio del Ministro en París, Olyntho de Magalhães, Brasil firmó con el Presidente del Consejo y Ministro de Guerra de Francia, Georges Clemenceau, un contrato que propiciaría el viaje a Brasil de un grupo de instructores franceses, denominada Misión Militar Francesa de Aviación.

     Los acontecimientos en Europa tomaban ímpetu, vertiginosamente. El 15 de octubre fue proclamada la República de Checoslovaquia y, dos días después, Hungría se separó de Austria. Los Aliados ganaban victorias y, a fines de octubre, el Imperio Otomano se rindió. El día 3 de noviembre, Austria firmó el armisticio y, junto con Alemania, concordó con el pedido de Wilson de que retornase para su propio territorio. Animados con la perspectiva de un desenlace, los Aliados, reunidos en Conferencia en Versalles, establecieron los términos del acuerdo con Alemania.

     La reducida flota brasileña continuó viaje. Apenas cuatro buques (Bahia, Piauí, Paraíba y  Santa Catarina ) no obstante, llegaron a Gibraltar el día 10 de noviembre, o sea, apenas el día antes del fin de la guerra. Las tropas alemanas se rindieron y, dos días después de la abdicación del Kaiser, Berlín concordó con el armisticio. La participación brasileña en la Primera Guerra Mundial no tuvo, consecuentemente, ninguna expresión militar. El esfuerzo brasileño, sin preparación técnica o recursos materiales, costó algunas vidas, aunque no en los campos de batalla.

Brasil en vísperas de la Conferencia de Versalles 

Domício da Gama, el tercer sucesor del Barón de Rio Branco, asumió la pasta del Exterior el 15 de noviembre. El país gozaba de algún prestigio entre las potencias aliadas

Hélio Silva, Entre paz e guerra, 145.

Informe de 1917-1918, XV.

Hélio Vianna, História Diplomática do Brasil, 267.

Informe de 1917-1918, XII.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa,  O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 176 y 60.

Olyntho de Magalhães fue Ministro de Relaciones Exteriores entre 1898 y 1891, en el gobierno de Campos Salles.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 71 afirma, con base en Percy Martin, Latin America and the War, que el contrato debía terminar el 30 de marzo de 1919.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 95.

Informe de 1917-1918, XV.

Hélio Vianna, História Diplomática do Brasil, 267.

Hélio Silva, Entre paz e guerra, 161.

Stanley Hilton, O Brasil e as grandes potências, 24.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 177.

Stanley Hilton, Brazil and the Soviet Challenge, 10, informa que Kelsch entregou a representación à Noruega en diciembre. Amado Luiz Cervo e Clodoaldo Bueno in A política externa brasileña. 1822-1985, 249, recordam que a legación russa no Rio de Janeiro seria encerrada pelo encarregado de negócios, Georges Brandt, somente en 15 de diciembre de 1920.

Hélio Silva, Entre paz e guerra, 160.

Bradford Burns, As relações internacionais do Brasil durante a Primeira República, 399, afirma que as missões foram de patrulhamento no Atlântico Sul. Já Paulo Roberto C. Tarrisse da Fontoura, O Brasil e as operações de paz, 279, afirma que la patrulla actuó en el canal de la Mancha y, agrega que los pilotos, depsués del armisticio, ayudaron en el trabajo de localizar y destruir las minas flotantes.

História Geral da aeronáutica  brasileña, 433, informa que, además del capitán Vasconcellos, los oficiales eran los tenientes De Lamare y Fábio Sá Earp Moura, grupo al cual se juntó el teniente Alithar de Araújo Martins, del Ejército. Un segundo grupo estaba formado por los tenientes Heitor Varady, Eugênio da Silva Possolo y Olavo de Araújo.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 171 y 179.

Hélio Silva, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 155-156, 158 y 161.

Francisco Luiz  Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 172  y 174.

Heitor Lyra, Minha vida diplomática, 85.

Hélio Silva, Entre paz e guerra, 162.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 180, informa que los sobrevivientes alcanzaron París donde se instaló el Hospital Brasileño en la calle Rue Vaugirard, con capacidad para 300 lechos. Paulo Roberto Tarrisse da Fontoura, O Brasil e as operações de paz das Nações Unidas, 278, nota 195, agregó que el hospital permanecería operando hasta mediados del año siguiente.

Hélio Silva, Entre paz e guerra, 159.

Carlos Delgado de Carvalho, História diplomática do Brasil, 383.

“ Documentos históricos del Estado Mayor del Ejército ”, 72.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 170 y 174.

Joseph Smith, Unequal Giants, 121.

Bradford Burns, Las relaciones internacionales de Brasil durante la Primera República, 399, afirma que hubo participación brasileña, la única de un país latinoamericano. Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 67 y 139, no obstante, afirma que Cuba también tuvo participación activa en el primer conflicto mundial.

europeas, y Gran Bretaña, Francia e Italia habían elevado sus representaciones diplomáticas de la categoría de legaciones para la de embajadas. Entre los hechos internacionales más importantes debe mencionarse la primera reunión de la Liga de las Naciones en París, presidida por el presidente Wilson, la firma del Tratado de Paz entre Aliados, y la retirada de la Delegación norteamericana de la Conferencia de Paz, en razón de la resolución adoptada por el Senado de dicho país.

     En diciembre, el Canciller brasileño fue interpelado por la Cámara de Diputados para indicar si Brasil había sido invitado a participar de la Conferencia de Paz en París. A continuación, realizó esfuerzos diplomáticos para que esto se convirtiese en realidad. Envió instrucciones de gestiones en este sentido a las Legaciones en Londres, Washington y París. Não obtuve éxito, porque la Conferencia en Londres decidió que apenas las grandes potencias – Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón – tendrían funciones permanentes en la Conferencia de Paz, debiendo los demás Aliados participar apenas cuando convocados para trtar de cuestiones de su interés directo. vendo os demais Aliados participar apenas quando convocados para tratar de questões de seus interesses diretos. No obstante,  Brasil continuó a preparar el envío de la Delegación.

1919 – Conferencia de Versalles

La formación de la delegación brasileña

     Frente a la negativa de Ruy Barbosa de asumir el cargo de jefe de la representación brasileña en la Conferencia, Domício da Gama nombró una Delegación formada por cuatro personas: Epitácio Pessoa, Raul Fernandes, João Pandiá Calógeras y Olyntho M. de Magalhães. En el interín, llegó la noticia de que el país podría enviar apenas uno o dos representantes, ya que había sido clasificado como”poeência beligerante con un interés especial”, tal como Bélgica, Grecia y Portugal, y no como “gran poeência beligerante”, categoría reservada a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón. Se trataba de una señal precoz de que las supervenientes pretensiones brasileñas con respecto a su status en la comunidad internacional en la época de post guerra, no serían compartidas por las grandes potencias.
    
     La Delegación brasileña partió para Europa el 2 de enero, a bordo del buque Curvelo. Viajaron Epitácio Pessoa, Raul Fernandes y el consultor jurídico Rodrigo Octávio de Langard Menezes, además de secretarios, agregados y periodistas . Pandiá Calógeras había partido antes, pero Domício da Gama instruyó a Olyntho de Magalhães, en París, para no tratar las cuestiones brasileñas hasta su llegada.

Pleito para una mayor representación brasileña

     Domício da Gama, entre tanto, pidió apoyo al Departamento de Estado para ampliar la Delegación brasileña. El Subsecretario de Estado Frank Polk envió un telegrama el 10 de enero al Secretario de Estado, Robert Lansing, que se encontraba en París. En dicha comunicación, Polk subrayó la lealtad brasileña con los aliados y el hecho de haber sido el único país latinoamericano que declaró, rápidamente, la guerra y prestó asistencia material con cooperación activa por el envío de buques. Al concluir, dijo que Brasil era la mayor potencia de América del Sur y que, por su posición geográfica, debería tener derecho a una representación justa.

     En París, el presidente Wilson trató esta cuestión en la primera reunión del Consejo Supremo. Argumentó que, por ser Brasil el mayor país de América Latina, con una población superior a los 30 millones de habitantes, debería recibir una posición especial. También afirmó que, al negarle una representación adecuada, las grandes potencias europeas estaban tratando de  silenciar la voz de las Américas.  El día 13, cuando la Delegación brasileña ya se encontraba a camino, el presidente Wilson obtuvo de Gran Bretaña y Francia la aceptación de que Brasil enviase tres representantes. El mandatario norteamericano incluyó en su argumentación una mención especial cuanto a la importante influencia alemana en el Brasil, en comparación con otros países latinoamericanos. La discusión involucró el Primer ministro británico, Lloyd George, y sólo se logró finalizar el acuerdo después de recibido el permiso de dos delegados a cada uno de los “dominios británicos”, además de los tres delegados al Brasil, así como  Bélgica y Serbia .

La clasificación de los países

     La Conferencia de Paz en Versalles se inauguró el 18 de enero. En la segunda sesión se constituyó una Comisión para elaborar el proyecto de la Liga de las Naciones. Fue integrada por 15 delegados; diez representantes de las cinco grandes potencias aliadas y asociadas (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón) y cinco de las 22 potencias de intereses limitados. Brasil fue incluido entre los cinco escogidos para representar a este segundo grupo, juntamente con Bélgica, China, Portugal y Serbia. Frente a los protestos respecto a la reducida representación de los demás países, Clemenceau, por  Francia, hizo hincapié sobre el alto número de muertos de Gran Bretaña y Francia en el conflicto, y la falta de apoyo militar de otros países, lo que justificaría hasta la exclusión de la opinión de ellos en la Sociedad de las Naciones. A pesar de ello – argumentó – los Aliados pidieron el concurso de otros países, aunque no se haya decido aún cuál sería la naturaleza de dicha colaboración..

La propuesta de un consejo

     En febrero, Wilson propuso la creación de una Liga de las Naciones, formada por un cuerpo de delegados, con dos representantes de cada nación, y un consejo ejecutivo. Este último estaría integrado por un delegado de cada una de las tres clases de naciones: grandes, medianas y pequeñas. Cada nación grande tendría un delegado; las medianas y pequeñas juntas tendrían un número de delegados igual al total de los delegados de las naciones grandes, menos uno. O sea, las cinco grandes potencias tendrían cinco delegados y el conjunto de las 22 potencias de intereses limitados, tendrían apenas cuatro delegados.

     Cecil Rhodes sometió un proyecto sustitutivo al de Wilson. En su texto, proponía que únicamente las cinco potencias grandes tendrían representantes, permitiéndose a las naciones medianas y pequeñas tener delegados apenas cuando interesadas directamente en la cuestión bajo examen en el Consejo. En la sesión del 4 de febrero, Epitácio Pessoa se opuso al sustitutivo, pleiteando representación permanente para todas las naciones. En En el mismo sentido se expresaron Servia, China, Bélgica, Portugal y también Francia e Italia. Leon  Bourgeois, de Francia, comenzó a defender que se aceptase el proyecto original de Wilson.

     En una sesión realizada el día 13, el representante inglés Lord Robert Cecil propuso que las potencias menores tuviesen apenas dos delegados en el Consejo ejecutivo, nombrados por la Asamblea. Epitácio Pessoa, con el apoyo de otros países, se opuso a esa enmienda, pleiteando que el grupo de países interesados escogiese cuatro representantes. Cecil retiró su propuesta y prevaleció la de Epitácio Pessoa, quedando a cargo de la Asamblea, sin embargo, la designación de las cuatro naciones menores que tendrían drecho a enviar representantes al Consejo.

El contexto europeo, el Consejo y el pleito brasileño

     La Conferencia continuó girando sobre el contexto europeo, que pronosticaba nuevas dificultades. El 3 de marzo, los líderes bolcheviques establecieron la Internacional Comunista (Comintern) en Rusia como vehiculo para la revolución mundial. Los Aliados, conscientes de la situación en Alemania, concordaron el día 11 a suministrarle alimentos. En Italia, Mussolini fundó el día 23 el Partido Fascista. Los entendimientos con  Alemania seguían y, el 4 de abril, los Aliados firmaron un acuerdo con Berlín sobre la ciudad libre de Danzig.

     Pessoa solicitó a Domício da Gama que enviase un telegrama a Wilson y a Lansing para que Brasil fuese una de las cuatro naciones menores con derecho a hacerse representar en el Consejo. También agregó en su telegrama: “ Vossência compreende o prestígio que nos daria tal designación. Brasil, a única beligerante da América do Sul, tem a seu favor títulos especiais ”. El Ministro de Estado brasileño se dirigió al Secretario de Estado, Robert Lansing, para solicitarle, como favor personal, que éste hablase con Wilson sobre la importancia de escoger a Brasil aún cuando fuese por un mandato de uno o dos años. El Jefe de Estado norteamericano atendió la demanda brasileña y, en la sesión del 28 de abril, los Estados Unidos indicaron a Brasil, junto con Bélgica, España y Grecia, para ocupar un asiento no permanente por el plazo de tres años . La redacción del Pacto de la Liga de las Naciones a este respecto, fue la siguiente :

Le Conseil se compose de représentants des principales puissances alliés et associées, ainsi que des representants de quatre autres membres de la Societé. Ces quatre membres de la Societé sont designés librement par I’Assemblée et aux époques qu'il plait de choisir. Jusqu’à la première désignation par 1’Assemblée, les représentants de la Belgique, du Brésil, de l'Espagne et de la Grèce sont membres du Conseil ”.

La cuestión del café

     En las discusiones sobre los temas de las reparaciones de guerra, la Delegación brasileña concentró su atención inicialmente en el reajuste del valor del café, depositado en bancos alemanes. La cuestión tuvo su origen en 1914, cuando el Estado de São Paulo mantuvo casi 2 millones de sacos de café en puertos alemanes y belgas, en garantía de dos préstamos tomados con bancos europeos. Al iniciarse la guerra, temiendo la confiscación del café por el gobierno alemán, aquel Gobierno estadal determinó su venta. El producto de la operación fue depositado en marcos en un banco alemán (Banco Bleischroeder, de Berlín). Alemania bloqueó la retirada del dinero depositado, comprometiéndose a restituirlo cuando terminase el conflicto.

     En la Conferencia, la Delegación brasileña reivindicó no apenas el valor integral del depósito con los intereses vencidos, sino también su actualización cambiaria, de acuerdo con la correspondencia en oro. La comisión financiera de la Conferencia de Versalles concordó en incluir la deuda de Alemania en el Tratado de Paz, pero al cambio del día, o sea, por los marcos equivalentes a un décimo del valor en 1914. Con el apoyo del presidente Wilson, prevaleció la tesis brasileña de aplicar la corrección cambiaria. El 28 de junio Alemania y los Aliados firmaron el Tratado de Versalles, en el cual constó lo siguiente sobre el tema del café brasileño:

“Alemania garantiza al Gobierno brasileño el reembolso con intereses a la tasa o tasas que hubieren sido acordadas, de todas las sumas depositadas en el Banco Bleischroeder en Berlín, provenientes de la venta de café perteneciente al Estado de S. Paulo, en los puertos de Hamburgo, Bremen, Amberes y Trieste.  Alemania, habiéndose opuesto a la transferencia, en tiempo hábil, de las sumas bajo referencia al Estado de S. Paulo, igualmente garantiza que el reembolso se efectuará a la tasa de cambio del marco en vigor el día del depósito.

La cuestión de los buques alemanes

     La cuestión de los buques alemanes incautados por Brasil durante la guerra presentó un mayor grado de complejidad. Visto que Brasil había secuestrado 70 embarcaciones alemanas retenidas en puertos nacionales sin declarar, sin embargo, su confiscación  como hicieron otros países con respecto a los buques incautados, la reinvindicación brasileña consistía en obtener su propiedad mediante el pago de una indemnización. El argumento central de Epitácio Pessoa se fundaba justamente en el hecho de que el país nunca había pretendido apropiarse de los buques. El principal negociador brasileño esperaba que, en el acierto de cuentas con Alemania, Brasil pagaría apenas el saldo, si lo hubiese, una vez efectuados los pagos germánicos a todos los Aliados.

     A su vez Francia, que había arrendado de Brasil 30 de las embarcaciones retenidas, reinvindicaba la división, entre los Aliados, de todos los buques mercantes alemanes confiscados, en la proporción de sus pérdidas marítimas, lo que llevaría a Brasil a perder los buques que reiteraba. El gobierno brasileño discordó de esta tesis, recordando que Francia había reconocido la cesión definitiva de los buques para Brasil, cuando propuso al gobierno brasileño su compra. Como la propuesta francesa siguió su curso, Epitácio Pessoa informó a Lloyd George, de Gran Bretaña que Brasil se vería forzado a no firmar el Tratado de Versalles. Escribió al presidente Woodrow Wilson para explicarle la posición brasileña. En respuesta, Wilson afirmó:

“... La Delegación de los Estados Unidos, desde que comenzó la discusión sobre el tema, ha tomado en cuenta la situación del Brasil y los efectos que para él puedan resultar de los diferentes planes sugeridos. No se hace necesario decir que los Estados Unidos jamás harían intencional o conscientemente cualquier cosa que pudiese perjudicar los intereses del Brasil. Apenas la materia se vuelva a debatir, la posición de Brasil encontrará la mayor consideración de parte de la Delegación de los Estados Unidos. Tenemos la esperanza que la solución final será enteramente satisfactoria para Brasil. También existe la posibilidad de seguir el camino indicado por V. Excma., o sea, cada potencia retendrá los buques legalmente capturados, o detenidos, mediante el pago de una compensación calculada sobre la base de un valor razonable”.

     Wilson conversó con sus colegas británico y francés. El 8 de mayo, el Consejo Supremo adoptó un protocolo conocido como Wilson-Lloyd George mediante el cual se aceptaron una buena parte de las tesis brasileñas. Clemenceau, no obstante, firmó el documento por Francia con reservas. Después de realizar nuevas negociaciones en la Comisión Económica sobre la forma en que se calcularía la indemnización, se redactaron los respectivos artículos en el Tratado de Paz.

La cuestión del desarme

     La reducción de armamentos se convirtió en un tema examinado por la III Comisión. Brasil, en situación de minoría, se opuso a la limitación de su capacidad militar, especialmente la naval. Régis de Oliveira recibió instrucciones de Epitácio Pessoa para actuar de tal forma a no inhibir la seguridad del litoral brasileño. Al discutir el informe de la Comisión, Régis de Oliveira declaró que “ era imposible tratar el tema de la defensa de un país con más de 30 millones de habitantes y con más de 3.600 millas de costa, con dos buques”. Tomando en consideración los argumentos brasileños, la Asamblea concordó en el examen de casos especiales de “ países sin Marina suficiente ”.

Aún sobre el Consejo, Europa y la falta de preparación militar brasileña

     Al tratar nuevamente sobre la formación del Consejo, la Conferencia decidió aumentar el número no permanente de cuatro para seis, ingresando Suecia y Uruguay. Domício da Gama favoreció el aumento como una manera para “aliviar la presión de los candidatos" y para permitir “la conservación de algunos miembros, entre los cuales el Brasil  ”.

     En su viaje de retorno al Brasil, ya escogido como futuro presidente del país, Epitácio Pessoa visitó a Bélgica, Italia, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Viajó en buques de guerra de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Llegó a Lisboa el 8 de junio, desde Londres, navegando en el acorazado Renown. Expresó, a las autoridades norteamericanas, su deseo de establecer relaciones preferenciales en relación a las mantenidas con Europa.   Retornó a Brasil el 21 de julio, en el acorazado norteamericano Idaho.
    
     Brasil continuaba preocupándose con la situación de sus Fuerzas Armadas y, el 8 de septiembre de 1919, el Ministro en París, Régis de Oliveira, firmó con Clemenceau un contrato por el cual el Gobierno francés enviaría una misión militar.

1920 -  Estados Unidos  y la Liga de las Naciones

     Entre los hechos internacionales que ocurrieron en el período en que Azevedo Marques ocupo el lugar del Barón de Rio Branco (de septiembre de 1919 a noviembre de 1922 ), las actividades de la Liga de las Naciones tuvieron mayor relevancia diplomática. Los Estados Unidos comenzaron a alegarse del sistema internacional y, el 19 de noviembre, su Senado votó contra la ratificación del Tratado de Versalles.

     En 1920, la Liga de las Naciones comenzó sus tareas inicialmente en París. Estados Unidos, cuyo Presidente había sido uno de los principales proponentes de la Liga, no enviaron una delegación, boicoteando de esta forma la primera reunión de la Organización, realizada en enero.

Brasil como miembro de la Liga de las Naciones

     Brasil se presentaba al mundo, entonces, con algunas credenciales internacionales: era el noveno país en población, había participado en el conflicto mundial con los Aliados y era miembro fundador de la Liga de las Naciones. Por Decreto del 12 de enero, el gobierno promulgó el Tratado de Versalles, cuya ratificación había sido depositada por Brasil dos días antes. En un mensaje al Congreso, el presidente Epitácio Pessoa relató su propia actuación como Jefe de la Delegación de Brasil a la Conferencia de Paz.

     Los sentimientos de país con importantes títulos en la comunidad de las naciones,  identificaban la actuación diplomática brasileña. Inmediatamente después de la primera reunión del Consejo de la Liga de las Naciones, realizada en París, en su discurso para aquel órgano, Gastão da Cunha  afìrmó que Brasil tenía la representación tácita del Continente americano “... cuya conciencia jurídica y espíritu liberal y pacifista podrían ser simbolizados por Brasil, a justo título y sin usurpación alguna, por las tradiciones y por la índole de su pueblo”.

     Había brasileños ilustres actuando en el exterior, alimentando esa percepción de un país preeminente en los fueros internacionales. Consecuentemente, en una reunión realizada en el mes de febrero en Londres, el Consejo de la Liga de las Naciones designó una Comisión especial de juristas para elaborar un proyecto de Estatuto de la Corte de Justicia Internacional, incluyendo a Clóvis Bevilácqua entre los diez juristas escogidos. Este envió propuestas y su substituto, Raul Fernandes, a pesar de haber defendido en los debates la igualdad jurídica de los Estados, aceptó la elección simultánea de los miembros de la Corte por el Consejo y por la Asamblea.

     Concientemente o no, Brasil buscaba representar a las Américas, ya que el 19 de marzo el Senado de los Estados Unidos había rehusado otorgar su autorización para que dicho país se convirtiese miembro de la Organización. Las principales objeciones del Senado norteamericano se referían al artículo diez de la Liga, que era interpretado como obligatorio, y se refería a la participación bélica en caso de ataque de otro miembro. También había restricciones en el Congreso norteamericano cuanto al sistema de voto de la Organización, que concedía seis votos a Gran Bretaña y sus dominios.

     Las relaciones con Alemania fueron reestablecidas, y Brasil nombró Adalberto Guerra Duval como Ministro plenipotenciario en Berlín, cargo del cual tomó pose el 14 de mayo. Las relaciones comerciales bilaterales se reestablecieron paulatinamente, y el gobierno reactivó el consulado en Hamburgo. Aún en mayo, Brasil reconoció oficialmente la independencia de Polonia, Checoslovaquia y Finlandia. En septiembre, el Gobierno republicano brasileño revocó el destierro de la familia del emperador Don Pedro II y recibió la visita de los Reyes de Bélgica, que incluyeron en el programa un viaje al Estado de Minas Gerais, donde se instalaría una siderúrgica con capitales belgas.

     La primera Asamblea de la Liga de las Naciones se realizó en Ginebra entre el 5 de noviembre y el 18 de diciembre, con la participación de 41 países. Gestão da Cunha, Raul Fernandes y Rodrigo  Octávio formaron la Representación brasileña, ya que Ruy Barbosa, como vimos antes, rechazó la invitación de Epitácio Pessoa para ser el jefe de la Delegación, debido a la insurrección ocurrida en su estado natal, Bahia.

     El Canciller de Argentina, Honório Pueyrredón, propuso la admisión automática en la Liga para los Estados que la pleiteasen, así como la eliminación de la distinción entre miembros permanentes y temporales en las elecciones y la jurisdicción obligatoria de la Corte Internacional de Justicia. Rodrigo Octávio se opuso a la admisión automática de miembros y votó a favor de mantener la distinción entre miembros permanentes y temporales. En su informe sobre lo ocurrido, explicó que, diferente a la Argentina que permaneció neutral durante la Guerra “( el Brasil )... não podia deixar de manifestar certa solidariedade para con as potências aliadas da véspera, quanto às questões de ordem geral que não afetassem seus interesses individuais nem comprometessem a linha de sua conduta internacional”.

     En la 6ª Comisión, Rodrigo Octávio hizo la siguiente declaración de voto contrario a la propuesta de control de los presupuestos militares:

O Brasil votou todo o conjunto das resoluções da Comissão de Armamentos que tendem ao alijamento dos encargos militares ... Mas não pudemos dar nosso assentimento à proposición de não aumentar, no curso dos dois próximos anos, os atuais orçamentos militares. O Brasil é certamente un país liberal e pacífìco, nada tendo de imperialista ou de militarista. Mas seu território é considerável, suas costas são muito extensas e, para suas necessidades interiores, é-lhe necessário ter un Exército e una Marinha de Guerra...

 Não se deve esquecer que na Constituición do Brasil há dois artigos – un que proíbe as guerras de conquista e outro que estabelece a intención absoluta de não abandonar esta orientación .... Cabe-me lembrar também que não temos disputas internacionais de qualquer espécie que seja, que temos as melhores relações con todos nossos vizinhos, que nossas fronteiras estão todas definitivamente estabelecidas.”

     El 15 de noviembre hubo la apertura de la I Asamblea de la Liga de las Naciones. Los resultados de la votación para los tres países que debían ocupar los asientos no permanentes del Consejo el año siguiente fueron los siguientes: España, 35 votos; Brasil, 33; Bélgica, 24 y China 19.

Algunas conclusiones

     El ingresso de Brasil en la Primera Guerra Mundial como uno de los países aliados contra Alemanha, así como las primeras experiencias brasileñas en la diplomacia multilateral - que nacía con la Liga de las Naciones – tuvieron un significado relevante como paradigma de la actuación para el resto del Siglo XX. De hecho, en la II Guerra Mundial Brasil repetiría su participación bélica al lado de los Aliados, destacándose una vez más entre los países de América del Sur. Del mismo modo, en el Post II Guerra, usó argumentos en la formación de las Naciones Unidas, similares a los que utilizó en la Liga al respecto del tamaño del país y de su población, para pleitear un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. También en otras cuestiones paralelas, tales como las discusiones sobre desarme, Brasil repetiría a lo largo de muchos años sus argumentos contrarios a la limitación de su capacidad bélica, de resto, reducida en relación a la extensión del país, de sus fronteras y costa marítima.

Stanley Hilton,  Brazil and the post and the post-Versailles world: elite images and foreign policy strategy, 1919-1929 , 347.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la societé des nations, 74, con base en correspondencia intercambiada entre el 16 y 21 de diciembre, entre el Embajador norteamericano Morgan, y el Departamento de Estado.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 191.

Eugênio Vargas Garcia, A participación do Brasil na Liga de las Naciones, 11, informa que la delegación brasileña también contaba con el comandante Malan d´Angrogne, capitán Armando Burlamaqui, Hélio Lobo, y otros siete secretarios y ocho agregados.

Laurita Raja-Gabaglia, Epitácio Pessoa, 277.

Carlos Delgado de Carvalho, ob. cit.

Laurita Raja-Gabaglia, Epitácio Pessoa, 278.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 76.

Joseph Smith, Unequal Giants, 127-128.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 233.

Obras completas de Epitácio Pessoa, v. 14. Conferencia de Paz, diplomacia e direito internacional, 9, telegrama n° 8 de 5/2/1919 e 14, telegrama n° 18, de 13/2/1919.

José Honório Rodrigues, Una história diplomática do Brasil, 286, atribuye el auxilio del presidente Wilson a la posibilidad de que Brasil llegase a reinvidicar, con éxito, la designación como uno de los cuatro miembros temporales del Consejo de la SDN. Tal como Heitor Lyra ( Minha vida diplomática, 168 ), afirma que la “ influência do Canciller Domício da Gama, que havia representado o Brasil en Washington, foi decisiva para a obtención do apoio dos Estados Unidos ”.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 235.

E. H. Carr, International relations between the two World Wars, 99, observa que, posteriormente, con la salida de los Estados Unidos de la Liga, los miembros permanentes quedarían reducidos a cuatro, o sea, equiparándose el número de permanentes al de provisionales.

Afonso Arinos de Melo Franco, Un estadista da República, 1169.

Joseph Smith, Unequal giants, 107.

Informe de 1920, IX e X.I

José Maria Bello, História da República 1889-1954, 244.

Informe de 1920, V, 315.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 223.

Laurita Pessoa Raja Gabaglia, Epitácio Pessoa, 284, afirma que Francia deseaba renovar el convenio de arrendamiento de 30 buques alemanes incautados por el Gobierno brasileño y “ fazia da renovación una condición tácita do seu voto favorável” a Brasil

. Carlos Delgado de Carvalho, História Diplomática do Brasil, 384.

Informe de 1920, IX y XI.

Carlos Delgado de Carvalho, História Diplomática do Brasil, nota que Francia únicamente firmaría en 1920, mediante la prórroga del feltamento.

Informe, XIX a XXIII.

Informe de 1923, XXV.

Eugênio Vargas Garcia, Participación do Brasil na Liga de las Naciones, 45.

Afonso Arinos de Melo Franco, Un estadista, 1170.

José Calvet de Magalhães, Depois das caravelas, 266.

Stanley Hilton,  Brazil and the post-Versailles world: elite images and foreign policy strategy, 1919-1929 , 359.

Carlos Delgado de Carvalho, História Diplomática do Brasil, 385.

Documentos históricos de Estado Mayor del Ejército, 85.

E. Bradford Burns, A history of Brazil, 318.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 105, informa que la Delegación brasileña a la primera reunión del Consejo en París, estaba formada por Gastão da Cunha, Embajador en París; Frederico Castello Branco Clark, primer secretario de la embajada en París y José Francisco de Barros Pimentel, ministro residente en la legación en Caracas.

Mensaje al Congreso Nacional el 3 de mayo de 1920.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 105, informa que la Delegación brasileña a la primera reunión del Consejo en París, estaba formada por Gastão da Cunha, Embajador en París; Frederico Castello Branco Clark, primer secretario de la embajada en París y José Francisco de Barros Pimentel, ministro residente en la legación en Caracas.

Eugênio Vargas Garcia, Participación do Brasil na Liga de las Naciones, 34-36.

Antônio Augusto Cançado Trindade, Repertório da prática brasileña de direito internacional público          ( período 1919-40 ), 272.

Eugênio Vargas Garcia, Una cronologia, 63-64.

Flávio Mendes de Oliveira Castro, História da Organización, 270, informa que representaron a Brasil el subsecretario de relaciones exteriores, Rodrigo Octávio, el Embajador en París, Gastão da Cunha, y el delegado de la Comisión de Reparaciones, Raul Fernandes.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 105, nota 45, informa que también integraron la delegación: Fernando Mendes de Almeida Júnior, que había sido miembro de la delegación brasileña a la Conferencia de Paz; Pedro de Moraes Barros, primer secretario de la legación en Berna; Álvaro da Cunha, cónsul en Boulogne-sur-Mer; y Júlio Augusto Barbosa Carneiro, agregado comercial en la embajada en Londres.

Francisco Luiz Teixeira Vinhosa, O Brasil e a Primeira Guerra Mundial, 238.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la Societé des Nations, 106 y 113, observa, con base en la obra de Manuel Perez Guerrero, que la Argentina estaba en situación jurídica irregular en la Sociedad de las Naciones, ya que su Parlamento no había ratificado el Paco sino en 1933. Hasta entonces, no contribuyó para su presupuesto.

Eugênio Vargas Garcia, Participación do Brasil na Liga de las Naciones, 37.

Informe de 1929, 20-21. Ver también Antonio Augusto Cançado Trindade, Repertório da prática brasileña de direito internacional público ( período de 1919-40 ), 241.

Norma Breda dos Santos, Le Brésil et la societé des nations, 170.





1917, Asalto al Palacio de Invierno del Tsar de Rusia



Canciller Nilo Peçanha




Presidente Wenceslau Brás




Tratado de Versalles, Asamblea en la Sala de los Espejos




Presidente Epitácio Pessoa




1942 - Conferencia de Rio de Janeiro